domingo, 1 de noviembre de 2009

El sin sentido de la educación matemática.

Hablar de la crisis del sentido de la educación hoy en día no es nada fácil, ya que es tanto como entrar a cuestionar la labor formadora de la familia, los educadores, de las instituciones educativas y en general de la responsabilidad que tiene todo estado con sus ciudadanos. A mi juicio, la falta de sentido que esta teniendo la educación no solamente se encuentra en la carencia de interés de parte del estudiante, también esta en la actitud facilista de muchos docentes como resultado de una profesión cada vez más denigrada y mal remunerada, unas instituciones carentes de recursos para la enseñanza y un estado para el cual lo importante no es la formación de sus ciudadanos sino el mantenimiento de una guerra por el poder de unos cuantos.


No es mi deseo entrar a discutir estos aspectos, pero específicamente desde el ámbito educativo, entre las muchas razones que han llevado a tal situación, es mi interés centrar la atención en el papel obstaculizador de algunos docentes y las políticas educativas cerradas de algunas instituciones.

Uno de los grandes problemas en la enseñanza de las matemáticas es la falta de sentido o relación que le ven los estudiantes a esta rama del conocimiento como resultado de la actitud fría y teórica de muchos docentes que dirigen esta cátedra. Una enseñanza basada en elementos descontextualizados e indiscutibles resulta ser un obstáculo para el aprendizaje como lo menciona Wesch (2008). Es necesario dejar a un lado los fuertes componentes axiomáticos o rigor conceptual con que se presentan las matemáticas para que de esta manera deje de ser un causante más del sin sentido de la educación y sea concebida como un camino para entender la vida y las relaciones con nuestro medio. Solamente cuando el eje de interés de los educadores no sea la enseñanza sino el aprendizaje realmente se logrará que los estudiantes tomen una actitud diferente y empiecen a “tocar” la matemática en su mundo real y sientan que están logrando algo para ser ciudadanos de bien. No debemos olvidar que la educación, y me atrevería a decir que la educación matemática, “ debe ser vista como una acción de exploración importante y significativa del mundo en el cual vivimos y co-creamos” (Wesch, 2008).

Ahora, existe el caso extremo a la situación anterior en la cual algunos docentes intentan una nueva forma de enseñar matemáticas apoyados en la incorporación de la tecnología, utilizando software educativo, contenidos disponibles en la red, plataforma educativas, videos, cte. los cuales, desafortunadamente, han sido incorporadas con el ánimo de facilitar la enseñanza y olvidando el verdadero sentido: el “aprendizaje”. El docente termina cayendo en el tecnocentrismo dejando en el estudiante una carga de trabajo sin ningún sentido y frente a un mar de conocimientos sin limite que van más allá de sus intereses y de sus mismas capacidades de comprenderlos. Herramientas, o trucos , como afirma Wesch (2008) que en últimas afirma “que, si bien permiten lograr una forma un tanto creativa e interesante de aprender, no son una razón para aprender. No abordan el problema más significativo, el del sentido”.

De otra parte, en el intento por lograr que los estudiantes logren aprecio o interés por el estudio de las matemáticas, algunos docentes proponen estrategias didácticas que se quedan en la simple intención. Frente al cuerpo directivo académico lo importante es cubrir un contenido programático, realizar evaluaciones en fechas estipuladas, no permitir que se dañen los equipos, hacer que los estudiantes presten atención y exista disciplina, reportar una nota final, en fin, una serie de absurdos que nos llevan a pensar que para muchas instituciones la educación es dar un servicio en estuche con un manual de uso y con una serie de contraindicaciones, pero sin sentido para el estudiante. Pareciera que lo que menos importa es la gestión de un ambiente de aprendizaje y que lo relevante es la cantidad de estudiantes vistos como clientes y no como individuos con pensamiento crítico para una sociedad del mañana

Por último, considero que es tarea de todos los actores relacionados con la educación sacarla de esa crisis del sin sentido en que la ven los jóvenes y los niños de hoy en día, y uno de los salvavidas para tal situación es el uso coherente, justificado y direccionado de la tecnología. Es un riesgo pensar que por el hecho de nuestros estudiantes ser “nativos digitales” todo lo relacionado con el uso de la tecnología esta solucionado. El uso de la tecnología sin una actitud crítica y pedagógica considero también puede transformarse en un causante del sin sentido de la educación.

La invitación final es a utilizar la tecnología para orquestar estrategias didácticas en las cuales se plasme a los estudiantes problemas matemáticos reales en donde ellos sientan el gran aporte que pueden hacer a su solución para un mejor mañana y de esta manera lograr como afirma Wesch (2008) que reconozcan la importancia en dar forma al futuro de esta sociedad globalizada, interconectada y la educación logre nuevamente su sentido como herramienta en la formación de ciudadanos.

1 comentario:

  1. Saludos Frey. Aquí te envio la dirección de mi página www.lamatematicadefidel.com

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