Frente a este panorama, y con el objetivo de poder responder a los interrogantes surgidos de la lectura del artículo de Downes, considero necesario empezar por una revisión a los aspectos pedagógicos del e-learning. Es claro que el aprendizaje en línea tiene ventajas y desventajas, como afirma Cabero (2006), pero, a mi juicio, Downes aborda estos aspectos de manera muy tangencial y centra más el desarrollo de su artículo en las herramientas tecnológicas que han permitido la interacción en línea, el aprendizaje personalizado, las comunidades de aprendizaje, cte, quizás con el ánimo de mostrar que sus propuestas de hace 10 años se cumplieron desde lo tecnológico, pero , ¿La pedagogía, la didáctica y la enseñanza en ambientes soportados en tecnología lograron paralelamente el mismo avance?
Cuando se habla de e-learning, Cabero (2006) menciona que son nueve las variables críticas que se han de considerar en este tipo de formación y las cuales tratare de desarrollar bajo el marco de mi proyecto de investigación que pretende responder a la pregunta: ¿Qué elementos deben tenerse en cuenta en la producción de un contenido educativo digital para la enseñanza y el aprendizaje de la función lineal en variable real en el contexto de formación en ingeniería?
a. Los contenidos.
Cabero (2006) menciona que se deben analizar desde tres aspectos: su calidad, su cantidad y su estructuración, ya que de su pertinencia y relevancia depende el responder a una necesidad educativa específica o no. De otra parte Downes (2008) considera que lo importante es que las instituciones educativas se transformen en proveedores de recursos de aprendizaje, en otras palabras, recursos que conecten a los estudiantes con contenidos de aprendizaje que deben responder al entorno donde se encuentra el estudiante. Es decir, mientras que para Cabero lo relevante son las características del contenido para Downes es el acceso a múltiples contenidos.
Desde el marco de mi investigación, considero que la postura de Cabero es mucho más acorde con el ejercicio de producción de un contenido educativo que pueda ser utilizado como herramienta de aprendizaje, ya que de nada sirve brindar al estudiante todas las herramientas tecnológicas de acceso a contenidos de aprendizaje si estos no responde a una necesidad educativa específica o al contexto en el cual se esta formando el estudiante.
b. Herramientas de comunicación.
Downes (2008) presenta en su documento una amplia gama de herramientas de comunicación sincrónica y asincrónica y las posibilidades que surgen para fortalecer el e-learning a partir de la independencia de tiempo y lugar. Al respecto Cabero (2006), quien también reconoce la gran gama de herramientas que existen, llama la atención en el hecho de que éstas exigen y requieren una preparación especial del profesor para incorporarlas sin dificultad a la práctica educativa.
Considerando las posturas anteriores, diría que en la producción de contenidos educativos digitales no basta con utilizar potentes herramientas de comunicación, es necesario considerar las experiencias que con estas herramientas han tenido los estudiante, docentes y profesionales que se espera utilicen estos contenidos.
c. El papel del docente.
En el aprendizaje en línea el docente viene a ser, según Downes(2008) en su Modelo de Triada, un instructor y/o un facilitador. Por el contrario, para Cabero en el e-learning el docente tiene que cumplir funciones que superan lo académico, ya que viene a ser el responsable de diseñar situaciones mediadas de aprendizaje, tutor y orientador virtual, diseñador de medios, organizador, evaluador de necesidades educativas etc; agrega además que de estas funciones, la de tutoría virtual es de máxima importancia y relevancia para garantizar una acción educativa de calidad.
Ahora desde el marco de la producción de contenidos educativos es claro que el docente debe cumplir roles como: coordinador, experto pedagógico, diseñador instruccional, experto de contenidos y evaluador. En otras palabras, en el e-learning el papel del docente no puede ser solamente un instructor sino que si el es quien selecciona, evalúa, determina la pertinencia pedagógica de una material, analiza su contenido, cte. El aprendizaje personalizado no puede transformar al docente en un actor secundario, todo lo contrario su labor debe ser la de direccionar ese aprendizaje por que sino se perdería el sentido formativo de la educación.
Espero en mi siguiente entrada poder compartir con ustedes el paralelo que estoy tratando de hacer entre Cabero y Downes y sus aportes a mi trabajo investigativo.

¡Buen ejercicio este de relacionar el artículo de Downes con otras cosas de tu investigación, Frey!
ResponderEliminarCreo que es justo decir que el artículo que leímos es apenas uno de la gran cantidad de escritos que genera Downes todo el tiempo, en muy diversas áreas del aprendizaje y la tecnología. Me atrevería a decir que a ello se debe tu percepción del abordaje tangencial que hace de algunos temas.
Con eso dicho, pienso que tu pregunta acerca del avance de la pedagogía y la enseñanza es válida, pero me temo que la respuesta no es alentadora, pues al final ambas cosas han 'sufrido' por causa del rápido cambio de nuestro entorno a causa de la aparición de nueva tecnología. Ahora bien, no se si tal situación pueda resolverse, o si el sistema educativo esté destinado a correr detrás de la infinidad de cosas que seguirán apareciendo.
Quisiera sugerir dos preguntas frente al asunto de los contenidos. ¿Es en realidad posible contar con un material de aprendizaje que responda a las necesidades y pecualiaridades de cada uno de los estudiantes de un grupo de, digamos, 30? En este sentido, ¿puede ser preferible compilar diversos recursos existentes y garantizar el acceso a ellos?
Lo que quiero señalar es que podría haber una tensión entre la producción y el uso, que de hecho conduce a una importante discusión acerca de cuál debería ser el rol futuro tanto de instituciones como de docentes. En la medida en que la producción de un material específico se vuelve más y más compleja, ¿será que nos dirigimos hacia un mundo en el que los roles se vuelven mucho más especializados (como sugiere Downes)? ¿Será esto una salida para la creciente sobrecarga de roles que enfrenta un profesor típico en un entorno virtual?
La intención de abordar estas preguntas es mantener presente que lo que conocemos como e-Learning es una posible forma de hacer las cosas, pero que hay muchas más, y que en la medida en que el entorno siga cambiando, lo que entendemos por e-Learning también lo hará. ¿Será que podemos prever hacia dónde van las cosas (y hacer algo al respecto)?
Como dije, este es un interesante ejercicio y un buen ejemplo de cómo combinar las cosas. Estaré pendiente de lo que sigue.
Con respecto a tu comentario de los roles de docente creo importante añadir que estos no solo deben aprender a implementar y mejorar sus procesos de enseñanza y práctica educativa sino que deben poner el conocimiento al alcance de sus estudiantes de una forma comprensible y fácil de manejar. El uso de la pedagogía es cada vez más importante para la educación, pero en especial para el docente. El hecho de que la actividad constructiva del estudiante se aplique a unos contenidos de aprendizaje preexistentes condiciona el papel que está llamado a desempeñar el facilitador. Su función no puede limitarse únicamente a crear las condiciones óptimas para que el estudiante despliegue una actividad mental constructiva rica y diversa; el facilitador ha de intentar, además, orientar esta actividad con el fin de que la construcción del estudiante se acerque de forma progresiva a lo que significan y representan los contenidos como saberes culturales.
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